domingo, 12 de octubre de 2008

Un 12 de octubre...

Aun recuerdo aquellos 12 de octubre, donde me formaban para cantar al unísono de mis compañeros:

“Un doce de octubre, llegó a esta tierra, un gran caballero con júbilo lleno y gran corazón… ese hombre se llama… Cristóbal Colón.”

¿Cuáles son las consecuencias de que hombres con júbilo lleno y gran corazón encuentren rutas nuevas?

Comparemos...

Holocausto en la segunda guerra mundial:

Muertos por los nazis en los campos de concentración:

Alemanes (Judíos alemanes exclusivamente) 5, 700,000
Polacos (Judíos en su mayor parte) 4, 100,000
Soviéticos (Prisioneros y guerrilleros en su mayor parte) 3, 000,000
Franceses (Prisioneros, guerrilleros y obreros) 300,000
Checoslovacos (Obreros) 200,000

Holocausto Armenio:

Las cifras hablan de 1, 500,000 personas muertas por el imperio Otomano.

Holocausto Indígena del “Nuevo mundo”:

Olvidándonos del cuentito de Bernal Díaz del Castillo… según Bartolomé de las Casas: Entre 80, 000,000 y 120, 000,000 de personas muertas a lo largo de todo el continente, a manos de europeos.

Y en vez de hacer comentario a las cifras… me quedo con la respuesta de Bartolomé, cuando alguien argumentaba que los indígenas tenían que ser conquistados para conocer a Dios:

-“Los indígenas ya conocen a Dios.”

¿Y tú?

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nazi camps


Imaginemos esto aumentado a 80 o 120 millones de personas.

Ya hablaré sobre mi desagrado por la ideología judía…

Pero hoy ruego porque no olvidemos…

Olvidar cualquier holocausto… es propiciar su repetición.

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